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Casa de Sucre 01

Museo de la Independencia (2014).

La Mansión Imperial de Quitburgo es un edificio neoclásico de tamaño mediano ubicado en el centro histórico de la ciudad de Quitburgo, más conocido por haber sido la primera residencia de los emperadores quiteños Antonio I y Mariana.

Fue la primera sede de la Escuela de Bellas Artes (1835-1842), residencia de los príncipes de Austria-Quito (1850-1860) y de los Duques de Esmeraldas (1874-1913), se convirtió en el célebre Hotel Esmeralda (1915-1972) y finalmente en el Museo de la Independencia (1972-actualidad).

HistoriaEditar

Cuando en 1830 se declaró el Imperio y Antonio I accedió al trono quiteño, este quiso adecuar una parte del Palacio de Carondelet para su vivienda y la de su familia, tal como habían hecho por siglos los presidentes de la Real Audiencia durante la época española. Sin embargo el Emperador se encontró con una sobrepoblación de oficinas públicas que lo ocupaban, nula cantidad de terreno para hacer ampliaciones y la vetustez en la que había caído el inmueble después de la Independencia, factores que harían por demás costoso cualquier trabajo que quisiera realizar en él; dinero que según el Parlamento debía salir de su propio bolsillo, ya que sería usado para su beneficio privado.

El Emperador decidió entonces seguir viviendo entre la Casa Carcelén y una hacienda que desde 1829 se encontraba ampliando en el valle de Los Chillos (a una hora de la ciudad), que pasaron a ser llamados Mansión Imperial y Palacio del Deán respectivamente.

El 14 de abril de 1831 hubo un intento de asalto a la mansión por parte de un grupo de seguidores de la tesis republicana conocidos como los sapos, misma que causó destrozos en los salones del nivel alto pues, aunque gracias a la rápida reacción de la Guardia Imperial no pudieron ingresar como deseaban, sí lanzaron piedras y antorchas con fuego que incendiaron parte del cortinaje y las paredes movibles que existían entonces.

Después de la intentona Antonio I entendió que la seguridad de la familia estaba en riesgo si permanecía en un lugar de tan fácil acceso para los enemigos, así que decidió pasar a residir de manera permanente en El Deán, pero por la distancia y el tiempo que tomaba llegar a la ciudad (1 hora aproximadamente) harían que en 1857 su hijo, Antonio II iniciara la construcción del Palacio del Ejido en la salida norte de la urbe.

Escuela de Artes y residencia de los Austria-Quito Editar

De 1835 a 1842 los interiores fueron despojadados de todo el mobiliario y objetos decorativos, pues el Emperador decidió que que se convertiría en la sede provisional de la Escuela de Bellas Artes que acaba de fundar, en tanto se conseguían los fondos para levantar un edificio propio. Esto sucedería recién en 1842, siete años después de la creación de la escuela, que se trasladó al distrito de Alameda.

En 1850 la mansión se convirtió en residencia de la princesa María Isabel y su esposo, el archiduque Guillermo de Austria-Colombia, que acababan de contraer matrimonio. La pareja residiría en el lugar por una década y allí nacerían sus dos primeros hijos, hasta que en 1860 se trasladaron al Palacio Austria que habían levantado con sus propios fondos en el distrito de Alameda.

Entre 1861 y 1873 se mantuvo desocupado como residencia permanente, pero frecuentemente era ocupado como hospedaje de los invitados de Estado y del Emperador.

Residencia de los Duques de Esmeraldas Editar

Duques de Esmeraldas y Felipe I, circa 1900

Los Duques de Esmeraldas junto al emperador Felipe I, en el salón de visitas de la Mansión Imperial (circa 1900).

En 1874 el príncipe José renunció a sus derechos como heredero del trono para casarse morganáticamente con Elena del Hierro, y si bien el emperador Antonio II siguió al pie de la letra la Constitución que le obligaba a separar a su hijo de la sucesión, no le retiró su apoyo personal y entregó a la pareja la mansión imperial como regalo de bodas.

El Duque imperial de Esmeraldas, título que le otorgó su padre tras el matrimonio morganático, vivió en la mansión hasta su muerte en 1918, mientras que su viuda también fallecería en el edificio en 1913. Sus herederos desocuparon la casa y la convirtieron en el Hotel Esmeralda, uno de los más importantes de la capital a inicios del siglo XX.

Tras la caída de la monarquía y proclamación de la República en 1972, el inmueble fue arbitrariamente confiscado por el Estado para instalar allí el Museo de la Independencia. Tras varios años de reclamos y juicios, los descendientes de los duques José y Elena recibieron una indemnización en el año 1997.