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Felipe I de Quito
Emperador de Quito
Felipe I de Quito
El emperador Felipe I (ca. 1900)
Información personal
Nombre secularFelipe María Gabriel Fernando Antonio de Sucre-Quito y Sajonia-Altenburgo
TratamientoSu Majestad Imperial (S.M.I.)
Otros títulosVéase apartado Otros títulos
Reinado29 de enero de 1892 - 27 de abril de 1912
Coronación10 de agosto de 1892
Proclamación30 de enero de 1892
Nacimiento15 de noviembre de 1852
Palacio de La Recoleta, Quitburgo, Quito
Fallecimiento27 de abril de 1912 (59 años)
Palacio de El Ejido, Quitburgo, Quito
EntierroCripta imperial, Quitburgo
Himno realMarcha del Emperador
Religióncatólica
PredecesorAntonio II de Quito
SucesorAntonio III de Quito
Familia
Casa realCasa de Sucre-Quito
PadreAntonio II de Quito
MadreAlejandra de Sajonia-Altenburgo
ConsorteBlanca de Orleans
HerederoAntonio III de Quito
DescendenciaVéase Descendencia
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Quito, justicia y libertad

Felipe I de Quito (Quitburgo, 15 de noviembre de 1852 - ibídem, 27 de abril de 1912), fue el tercer emperador de Quito entre 1892 y 1912. Ostentó además el título de Príncipe consorte de la Casa de Orleans por su matrimonio con la princesa Blanca de Orleans.

Vida privada Editar

Primeros años Editar

Fue el cuarto hijo y segundo varón del matrimonio conformado por los entonces Príncipes herederos Antonio de Quito y Alejandra de Sajonia-Altenburgo. Nació el 15 de noviembre de 1852 en el Palacio de El Deán, y fue bautizado en la Catedral de Quito el 1 de diciembre del mismo año, tomando su nombre principal en honor a su bisabuelo Felipe Carcelén.

Su infancia inicial la vivió en El Deán y posteriormente se mudó con el resto de la familia imperial al Palacio de El Ejido, inaugurado en 1860. Cuando su abuelo Antonio I murió en 1854 y su padre se convirtió en Emperador, el título de príncipe heredero pasó al hermano mayor de Felipe: José.

Pese a que no estaban destinados a heredar el trono, la educación de los hijos menores nunca fue muy diferente a la del príncipe José, pues su madre les procuró los mejores profesores particulares del Imperio y cuando cumplían 12 años todos los varones eran enviados a estudiar en Suiza como había hecho el padre. Por su parte, las princesas continuaban con su educación en Palacio y se convirtieron en la envidia de las Cortes más educadas, incluso europeas.

Cuando Felipe regresó de Europa en 1870 ingresó en la Academia Militar, alcanzando el grado de coronel de infantería, posteriormente se estableció en Guayaquil y estudió en la Academia Naval, donde llegó a primer capitán y desarrolló un profundo amor por el mar como le había sucedido a su padre a la misma edad.

Matrimonio Editar

En 1875 Felipe realizó un viaje a Inglaterra como parte de su formación naval, mismo que le llevó a hospedarse unos días en Claremont House, residencia de la depuesta familia real francesa, y allí se enamoró perdidamente de la hija menor del Duque de Nemours, la princesa Blanca de Orleans.

A su regreso a Quito el Príncipe solicitó a su padre que pidiera la mano de Blanca pese a que los Orleans no podían entregar una dote atractiva, debido a las circunstancias en que habían quedado después de la caída de la monarquía francesa.

Cuando Antonio II aceptó el enlace y pidió la mano de la Princesa, los Orleans no tardaron en aceptar y el contrato matrimonial se firmó casi de inmediato. Entre otras cláusulas, el documento estipulaba que la princesa debía vivir en Quito durante al menos tres meses previos al matrimonio, de tal manera que se pudiese adaptar a las costumbres, el clima y conocer la lengua.

Así, la joven princesa Blanca y una pequeña corte se trasladaron hacia su nuevo y lejano hogar en el Palacio de La Recoleta, donde fue recibida con las mayores comodidades y lujos. La boda se llevó a cabo el 15 de febrero de 1877 en la capilla del Palacio de El Ejido, seguido de una gran recepción en los salones del mismo edificio.

Descendencia Editar

Del matrimonio entre Felipe y Blanca nacieron nueve hijos:

Príncipe heredero Editar

En 1874 su hermano mayor José, primogénito de los Emperadores y por tanto príncipe heredero de la Corona quiteña, renunció a sus derechos sucesorios para poder contraer matrimonio morganático con una aristócrata de bajo rango llamada María Elena del Hierro. Entonces Felipe se convirtió inesperadamente e el nuevo príncipe de Quito y sus hijos pasaron a ser los primeros en la línea de sucesión.

El nuevo rango le trajo también una serie de desafíos, pues pese a la esmerada educación por la que siempre había luchado su madre, esta nunca estuvo orientada a hacer de él un futuro Emperador, por lo que contrató a los mejores maestros de política, economía y derecho para instruirse en los aspectos que consideraba vitales para ser un buen gobernante.

Reinado Editar

Felipe fue proclamado por el Parlamento como Emperador de Quito el 30 de enero de 1892, un día después del deceso de su padre, y la ceremonia de coronación se llevó a cabo en la Catedral de Quitburgo el 10 de agosto de ese mismo año, cuando había transcurrido el periodo de luto establecido por el protocolo imperial.

El reinado de Felipe inició ganándose el favor del pueblo, que temía que no ratificara la ley que había expedido su madre, y que daba paso a los primeros comisios electorales para todos los ciudadanos inscritos en los colegios del país. La ley fue ratificada el 8 de diciembre, y tras las primeras elecciones populares celebradas el 15 de julio, se anuncia al general Eloy Alfaro Delgado, de tendencia liberal, como el nuevo Primer Ministro del Imperio.

Durante el reinado de Leopoldo I se consolida la llamada Revolución Industrial Quiteña que había iniciado en los últimos años de vida de su madre. Obras importantes de esta etapa son el aumento de vías ferréas, incluyendo la primera en la amazonía; la implementación de sistemas de agua potable y alcantarillado en las principales ciudades del país; y la construcción de carreteras asfaltadas y puentes. La explotación petrolífera comienza en la península de Santa Elena, actividad que es controlada por la Compañía Nacional de Petróleos y que representaría un nuevo horizonte económico para la economía de la nación.

El 2 de noviembre de 1903 estalla la Guerra del Sur, que enfrentaría a Quito con el Reino de Perú por las tierras de Valladolid, Túmbez y Paita. El resultado de este enfrentamiento, terminado el 23 de noviembre con el Tratado de Arento, fue la pérdida del cantón Valladolid en manos peruanas y la incorporación de los actuales grandes ducados de Paita y Túmbez, que pasaron a manos quiteñas.

Entre los más importantes eventos culturales de la época, destaca la Exposición Americana de Muestras, inaugurada el 5 de agosto de 1909 en el Palacio de la Exposición (actual Palacio de La Recoleta), como parte de las celebraciones por el centenarios del Primer Grito de Independencia.

El Alfarismo Editar

Durante los primeros años, la relación entre el Emperador y el primer ministro Eloy Alfaro fue tensa aunque muy diplomática. Leopoldo se mantuvo prudentemente alejado de la polémica ley que el 3 de octubre de 1903 aprobó en el país el matrimonio civil y el divorcio que había sido impulsada directamente por Alfaro ante el Parlamento, y que causó malestar en las esferas eclesiásticas y los sectores más conservadores de la sociedad quiteña.

El 22 de enero de 1904 una revuelta popular impulsada por el Partido Conservador de Quitburgo tiene lugar en las calles de la capital, exigiendo la dimisión del primer minstro Alfaro, pues están en total desacuerdo con sus políticas anticlericales y, según ellos, antimorales. Es así como el 24 de enero los protestantes conservadores asaltan el Palacio de La Circasiana (sede del Primer Ministerio), para obligar a Alfaro a dimitir, pero este logra escapar disfrazado en medio del motín. Al día siguiente los liberales, en represalia, asaltan el Palacio de Carondelet durante la madrugada, y toman por rehenes a los príncipes herederos: Antonio de Sucre-Quito y María Teresa de Borbón, así como a sus hijos: Leopoldo y Luis Alfonso. El emperador Leopoldo I ofrece un rescate por la familia heredera, pero es rechazado por los protestantes liberales. Los simpatizantes de Alfaro exigen la restitución del Primer Ministro en el cargo; mientas tanto el presidente del Parlamento nombra una comisión negociadora que se reúne con los dirigentes del amotinamiento liberal de Carondelet.

Como medida de precaución, Leopoldo envía a escondidas al resto de la familia imperial hasta el puerto de Esmeraldas, donde toman un barco con rumbo al Gran Ducado de Panamá, donde gobernaba el hermano del emperador, Francisco José. Las negociaciones entre el Parlamento y los protestantes liberales no llegan a ningún acuerdo, pues los segundos se enteran del escape de la familia imperial y lo toman como un acto de mala fe por parte del gobierno.

Para el 27 de enero, un intento fallido del ejército imperial por retomar Carondelet deja como saldo seis soldados muertos y 15 heridos de ambos bandos. El emperador ordena la protección del edificio para salvaguardar la vida de su hijo, nuera y nietos, que aún se encontraban en el interior. Los protestantes conservadores encuentran el escondite de Eloy Alfaro gracias a la traición de uno de sus hombres de confianza y el 28 de enero asaltan la Hacienda Vicenta, en el Gran Ducado de Los Ríos, toman por rehén al general, y el 30 de enero el Parlamento propone un intercambio; más, los protestantes conservadores declaran que no aceptarán el regreso de Alfaro al Primer Ministerio. El 31 de enero la comisión del Parlamento se reúne nuevamente con los dirigentes liberales, y se acuerda la entrega de los retenidos por ambas partes a cambio de colocar a Leónidas Plaza, un liberal más moderado, en el cargo de Primer Ministro, mismo que asume el 1 de febrero, poniendo fin a este capítulo con el intercambio público de rehenes en la Plaza Grande, el 2 de febrero.

La Revolución de los 6 días Editar

Un nuevo periodo de Alfaro frente al Primer Ministerio inicia con el triunfo en los comicios electorales de 1910. Alfaro lograría la aprobación parlamentaria para el voto femenino y el acceso universal de la mujer a la educación pública en todos los niveles. Logró además la supresión de los privilegios militares y eclesiásticos sobre el Estado, algo que esta vez le causó una nueva ola de impopularidad en esferas más allá del Partido Conservador.

El 12 de enero de 1912 protestas generalizadas en todo el país, auspiciadas por los enemigos del Primer Ministro dentro y fuera de su mismo partido, se reúnen en la ciudad de Quitburgo para exigir su renuncia, a lo que Alfaro se niega. Al día siguiente Felipe decide apoyar la destitución de Alfaro y ordena que los batallones leales a la Corona tomen partido contra los alfaristas, inicia la Revolución de los 6 días.

El 15 de enero fuerzas alfaristas asaltan el escuadrón en el que se encontraban combatiendo los príncipes Antonio, Luis Felipe y Jorge, a quienes toman como rehenes y los llevan hasta el Palacio de La Circasiana, residencia del Primer Ministro y donde Alfaro se había atrincherado.

Para el 17 de enero, algunos grupos civiles logran llegar hasta las inmediaciones de La Circasiana y Alfaro ordena a la guardia del Palacio abrir fuego contra la muchedumbre. Veinte fallecidos y cincuenta heridos fue el saldo de esta fatal decisión del hasta entonces Primer Ministro.

Al día siguiente (18 de enero) el Parlamento en su totalidad aprueba la orden de prisión contra Alfaro por el delito de asesinato. El ejército rodea el predio y el Primer Ministro, desesperado, ordena el fusilamiento de los príncipes que mantenía como rehenes y arroja los cadáveres por la terraza. Esa misma noche cayeron las últimas tropas alfaristas y en horas de la madrugada del 19, su líder es conducido al Penal García Moreno. El progresista Francisco Andrade Marín asume como primer ministro encargado.

El 28 de enero una turba enardecida, formada mayoritariamente por los familiares de los fallecidos en el motín de La Circasiana, asalta el penal de Quitburgo y saca de las celdas a Eloy Alfaro, su hermano y su secretario, y los arrastran hasta la muerte por toda la ciudad para finalmente quemar los cuerpos en una hoguera en el parque La Alameda. Dos días después el Parlamento ordena la prisión y cadena perpetua de los dirigentes de la turba que lo asesinó, entre los que se encontraba quien había sido su mano derecha: Carlos Freile Zaldumbide.

Fallecimiento Editar

El asesinato de sus tres hijos, incluido el príncipe heredero, a manos de Alfaro fue un duro golpe para el Emperador que cayó gravemente enfermo con la noticia, los médicos recomendaron unos días de solaz en el Palacio de El Deán para intentar alejarlo de la depresión. Sin embargo, todos los intentos por animarlo y mejorar su salud, deteriorada rápidamente, fueron en vano, Felipe falleció de un paro cardiorespiratorio el 27 de abril de 1912, a la edad de 59 años. Fue sepultado en la Cripta Imperial del Deán.

Otros títulos Editar

Felipe I obtuvo varios títulos y tratamientos a lo largo de su vida. Primero, cuando sus padres accedieron al trono imperial en 1854, le fue concedido el título de príncipe de Quito, como heredero de la corona. Al contraer matrimonio en 1877 le fue sumado el titulo francés de príncipe consorte de la Casa de Orleans. Al convertirse finalmente en Emperador de Quito, accedió también a los títulos asociados al cargo.

Tratamientos Editar

Desde Hasta Tratamiento Título Completo
15/11/1852 18/06/1854 S.A.I. Su Alteza Imperial,
el príncipe Leopoldo de Pichincha.
18/06/1854 15/02/1877 S.A.I. Su Alteza Imperial,
el príncipe Leopoldo de Quito.
15/02/1877 30/01/1892 S.A.I. Su Alteza Imperial,
el príncipe Leopoldo de Quito y Orleans
30/01/1892 27/04/1912 S.M.I. Su Majestad Imperial,
el emperador Leopoldo I de Quito


Predecesor:
Antonio II de Quito
03 Reino de Quito - Escudo de Armas Mayor
Emperador de Quito

1892-1912
Sucesor:
Antonio III de Quito
Predecesor:
Antonio II de Quito
Armas del Príncipe de Quito (Reino de Quito)
Príncipe de Quito

1854-1892
Sucesor:
Antonio de Quito