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Carmen Salinas de la Vega

La Condesa de Chillogallo, por Diego Benalcázar (1832).

Carmen Salinas de la Vega (Quito, junio de 1807 - ídem, 1888) fue una aristócrata quiteña, condesa consorte de Chillogallo, duquesa consorte de Maenza y de Casasola, y una de las damas principales de la emperatriz Mariana.

Biografía Editar

Sus nombres completos eran María del Carmen Celestina Ascencia Salinas y de la Vega, hija del prócer independentista quiteño Juan de Salinas y Zenitagoya y su esposa, la criolla María de la Vega y Nates. Su padre fue el coronel que en 1809 dirigió la falange armada de la Primera Junta de Gobierno Autónoma de Quito, y que después sería asesinado por los soldados españoles en el Motín del 2 de agosto del año siguiente, cuando Carmen contaba con apenas 3 años de edad.

Después de la muerte del coronel Salinas, y gracias al pedido expreso de las religiosas, su esposa e hija mayor de nombre María Dolores cumplieron sentencia recluidas en el monasterio de La Concepción, evitando así la horca por haber participado intelectualmente del motín, pero no la confiscación de todos sus bienes por orden del presidente de la Audiencia Manuel de Urriés.

La madre, María, murió el 1 de diciembre de 1820 y fue sepultada en la iglesia de La Merced, por lo que María Dolores debió hacerse cargo de su hermana menor, Carmen. Las hermanas Salinas recuperarían sus propiedades y parte de su fortuna únicamente después de la independencia, restituidas por el mariscal Antonio José de Sucre en 1822.

Matrimonio y descendencia Editar

Contrajo matrimonio con Manuel de Ascázubi y Matheu, hijo al igual que ella de un prócer de la independencia, con quien tuvo cuatro hijas:​

  • Avelina de Ascázubi-Salinas (1835-1901), II condesa de Chillogallo. Casada con el viudo de su hermana menor Dolores, su primo José María Lasso de la Vega, con quien tendría dos hijos:
  • María de Ascázubi-Salinas. Casada con su primo lejano Cristóbal Jijón, con quien tendría dos hijos:
    • Antonia Jijón y Ascázubi, casada con su primo Neptalí Bonifaz y Ascázubi, con descendencia.
    • Dolores Jijón y Ascázubi, casada con Enrique Gangotena, con descendencia.
  • Dolores de Ascázubi-Salinas. Casada con su primo José María Lasso de la Vega, a quien dejaría tempranamente viudo y sin descendencia.
  • Josefina de Ascázubi-Salinas. Casada con José Mateo Neptalí Bonifaz, con quien tuvo dos hijos:
    • Neptalí Bonifaz y Ascázubi, casado con su prima Antonia Jijón y Ascázubi, con descendencia.
    • Manuel Bonifaz y Ascázubi, casado con María del Tránsito Filomena Francisca Rosa Hipólita Panizo, con descendencia.

Dama de la Emperatriz Editar

Tras la creación del Imperio de Quito en 1830, el esposo de Carmen fue creado Conde de Chillogallo por Antonio I, y al año siguiente la entonces condesa consorte fue llamada a formar parte de las cinco damas principales de la emperatriz Mariana, a quien conocía hace varios años y compartían una amistad desde la adolescencia.

En 1832 la Emperatriz distiguió a Carmen con la gran cruz de la Orden Mariana, lo que la elevaba al rango de primera nobleza del Imperio pese a que su título aún pertenecía a la de segunda. Sin embargo, en 1850 Manuel heredó de su tío los títulos de Duque de Maenza y de Casasola, con lo que el matrimonio pasó a formar parte de la primera nobleza titulada del Imperio.

Carmen era considerada una de las mujeres más influyentes del Imperio no solo por su cercanía a al Emperatriz, que la consideraba una de sus mejores amigas de toda la vida, sino también a los continuos cargos públicos que ocupó su esposo como Gobernador de Ecuador, Presidente del Senado, Ministro de Hacienda e incluso financista de varias obras del naciente Estado quiteño.

Los Duques de Maenza y de Casasola residían en un lujoso palacio que mandaron a construir en 1837 cerca de la residencia imperial de El Deán para así estar más cerca de los monarcas. Además, poseían una hacienda también muy cerca, en el mismo Valle de Los Chillos, a la que llamaban La Avelina en honor a su primogénita y heredera de los títulos y fortuna.

Tras la muerte de la Emperatriz en 1861, Carmen se retiró a la hacienda La Avelina, de donde salía muy poco. Sin embargo, falleció en su mansión de la ciudad de Quitburgo el 8 de enero de 1888, a la avanzada edad de 81 años.